Él se aparece en el umbral de la puerta, no se acerca a saludarla con un beso y es tan solo un ademan lo que indica que se da cuenta que existe.
Ella lo espera sentada, con la mirada perdida en la nada, con tanto que pensar y poco que decir.
El silencio se ha interpuesto entre ambos, que solo pasan las horas bajo el mismo techo pero a millas de distancia uno del otro.
Èl la abraza e intenta besarla, ella se escapa del abrazo y esquiva el beso. Ella le susurra al oido pero el deja que el mensaje se pierda en el olvido.
Juraron amarse en otros tiempos, jamas perderse en la rutina y olvidar que los unio en primer lugar, se prometieron estar uno con el otro en la felicidad y la tristeza. Ahora son solo desconocidos que no se hablan mas.
Ella lo extraña, èl la ama.
Ambos se pierden en si mismos, extienden las manos hacia el abismo buscandose antes de toparse contra la pared de su realidad. Temian al pasado, al encontrarse y decirse a la cara que no importaban las malas decisiones, que ambos se perdonaban y que no habria mas silencio entre los dos. Soñaban con quitarse la venda de los ojos y besarse hasta que no quedara nada de la culpa entre los dos.
El mundo real no funciona asi.
21 de noviembre de 2011
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