10 de febrero de 2011

Palabras Parte II: Capitulo IV



-Aguanta, muchacho. No dejes que los hijos de puta se metan a tu cabeza- Julio escuchaba la voz a lo lejos, esa que meses antes le habia preguntado que habia pasado en Santa Andrea, hace mucho que no le era misteriosa, se revelo asi mismo como Hector, pero ahora apenas podia escucharla -No dejes que te afecte.
Estaba tirado en el frio suelo y apenas si podia ver, sentia la espalda en carne viva y los temblores aun lo recorrian, sentia las muñecas ensangrentadas y el sabor de la sangre -Eres mas fuerte que esos bastardos, no los dejes ganar- repetia Hector desde la oscuridad -Si te quiebras, ellos ganaran.
Apenas podia respirar y no podia hablar, pero aunque esperaron largo tiempo no escucharon ni un quejido, ni el sonido del llanto de la desesperacion, todo fue silencio.

-Los días no pasan, solo el dolor y los insultos me hacen recordar que llevo mas de un año encerrado, que llevo mas de un año sin ver la luz del Sol, sin sentir el aire fresco de afuera, estoy empezando a olvidarme de la libertad- Julio estaba bocabajo en el suelo pues el dolor no lo dejaba yacer sobre su espalda la cual estaba cruzada de heridas y cicatrices provocadas por la tortura -Lo toma como una venganza, como su pasatiempo personal pues solo llega a ver como me atan a la maldita cama, sonrie cuando la electricidad me atraviesa y parece complacido cuando pierdo el conocimiento, ¿como puedo pelear contra esa maldad?, ¿como saber que nos enfrentabamos ante verdaderos monstruos?. Si yo le destroze la pierna el disfruta haciendo pedazos mi vida o lo que queda de ella.
Hector no dijo nada, solo escucho a su compañero lamentarse. Sabia que era un chico joven, inexperto pero muy resistente.
-Si él encuentra una debilidad en ti, la usara. Sonrie porque disfruta viendote sufrir y es un monstruo, pero nunca le has dicho nada, jamas le has dado una razon para sentirse victorioso y aun cuando no lo demuestra eso no lo deja tranquilo.
Julio no dijo nada, estaba pensando en la reunion que le obligaron a tener con Aguirre, cuando escucho que se acercaba alguien que cojeaba, y cuando finalmente él se aparecio por el umbral de la puerta. Iba de uniforme y en la mano llebava un baston que lo ayudaba a movilizarse pues al dispararle Julio casi logo que perdiera la pierna y era considerado un milagro que pudiera caminar con ella.
-Veo que no me olvidas, creeme que sera dificil que me olvide de ti- dijo mientras se sentaba no sin dificultad -Y aunque tu pequeña revuelta nos causo problemas, dejame decirte que no cambio nada. Es cierto hubieron vidas que se sacrificaron y altos mandos que tu y tus amigos asesinaron que seran dificiles de remplazar pero a larga no lograron nada.
Julio no dejaba de asesinarlo con la mirada, no podia entender como ese tipo parecia saber todo sobre ellos.
-Y tu estupido plan, ¿de quien fue la idea, tuya o de Raul? -Aguirre sonrio y dejo que sus palabras causaran el efecto deseado en Julio -Apuesto a que él era el lider, el martir creyente que arrastro a un monton de seudo libertarios a su muerte, ¿no es asi?
Un silencio tenso se formo en medio de ambos, Aguirre sonreia de manera ironica y Julio apenas parpadeaba.
-Dime, Julio, ¿que se siente pertenecer a un pequeño grupo de terroristas y cobardes que no lograron nada?, ¿que se siente creer en un aborto de revolucion, en un acto de rebeldia muerto desde el inicio?
Julio no pudo mantener mas el silencio, sabia como terminaria todo, con él amarrado y recibiendo descargas electricas y que cualquier palabra solo haria aumentar el castigo, pero el enojo lo supero.
-Preguntale eso al general muerto, a tus compañeros que huian como cobardes de nosotros, preguntaselo a la ciudad que desperto de un largo letargo. Logramos lo que queriamos, y nadie murio en vano. No me asustan tu o tus estupideces, para mi solo eres un cojo asqueroso, un cerdo..
El puñetazo casi lo bota al suelo, e hizo que se mareara tanto que casi no sintio cuando lo desataron y condujeron al cuarto de torturas, esa cueva oscura y putrefacta donde lo llevaban una vez a la semana desde que era prisionero.
Sintio como lo ataban y lo empapaban, como le colocaban los ganchos en los dedos de los pies, y solo pudo retorcese cuando la electricidad lo recorrio completamente, apreto los dientes y cerro los ojos, el dolor era indescriptible y asi lo tuvieron mas de media hora.

Despues de dejarlo caer al suelo violentamente solo se dedicaron a patear su maltrecho cuerpo, con cada patada que recibia solo escuchaba las palabras que Raul le dijo la madrugada que definiria la vida de los dos -Recuerda que luchamos por la libertad y que si nos asesinan, sabremos que morimos creyendo en algo, aferrandonos a un ideal, es la muerte mas honrosa que existe.

Escucho las primeras explosiones, vio a Ana que estaba detras de él y a Isabel que no quiso apartarse de Raul ni un instante. Escucho los gritos y los disparos, las maldiciones de Santiago mientras se abria paso ante la defensa de la mansion del general. El plan era tomar la universidad y despues la mansion, habian logrado el primer paso pues la universidad habia sido facil y no presento ningun tipo de defensa complicada.
Julio recordo como el tiempo se detuvo momentaneamte o se hizo mas lento, al disparar por primera vez, al menos para matar a otro ser humano, un arma. Apenas escucho el disparo y se percato que no sintio nada cuando vio al soldado caer muerto frente a él. No perdia de vista a Ana que llevaba los explosivos y era protegida por Santiago y Amelia.

Despues de entrar a la mansion, Raul volvia a ser el joven frio que siempre era. Estaba herido en un brazo pero no podia decirse que demostraba dolor. Ana estaba intranquila y solo compartia miradas fugaces con Julio. Todos pensaban que estaba teniendo exito, una sonrisa los invadia a todos pues sabian que su plan estaba teniendo resultado.
-¡La universidad cayo!- grito Santiago de repente y fue lo ultimo que lo escucharon decir pues al abrirse la puerta de la habitacion donde se habian refugiado fue abatido por los disparos de los refuerzos de Aguirre, se esostuvo un minuto antes de caer sin vida sobre las baldozas que se manchaban con su sangre.
Julio no se dio tiempo de reaccionar, recargo el arma y se dispuso a asesinar a todos pero Raul lo sujeto y le grito que debian continuar, que a Santiago lo llorarian despues y que su mision no era un exito aún.
Mientras mas se acercaban a la habitacion del general menos seguro estaba Julio del final exitoso de su plan.
Isabel fue alcanzada justo en la frente, no le dio tiempo ni de darse cuenta que la habian asesinado, solo cayo y sus ojos ya muertos no logaron ver las lagrimas de Raul, su rabia, su desasociego.

Ana sostuvo la mano de Julio, los estaban aniquilando como moscas y despues de perder a dos de sus compañeros, Amelia tambien estaba preocupada mientras escuchaba a Raul gritar el nombre de Isabel, empuñar su arma y disparar contra los soldados que ya los cercaban, ya no queria estar ahi y empuño su arma una ultima vez, se levanto y de pie junto a Raul les grito que corrieran, que no importaba como lo hicieran asesinaran al hijo de puta del general y que liberaran Santa Andrea. Raul, no queria dejar a Isabel atras, y Ximena y Ana ya seguian a Julio a la sala del segundo nivel que daba acceso al lugar mas seguro de la mansion: el cuarto de control del general.

El sentir que lo arrastraban lo hizo volver al mundo real, salio de sus recuerdos y volvio a una no mejor realidad. Los tiempos habian cambiado y ahora se sentia mas prisionero que nunca, apenas podia ver y sentia la cara mas hinchada que nunca, no se habia visto en un espejo en meses y no queria dejar de imaginar como se encontraba, cerro los ojos y escucho la cerradura de su celda. Al caer al frio suelo no puedo evitar sentir nuevamente en medio de la lujosa sala que era destruida por los disparos, y por el fuego.

La puerta de hierro les anuncio el lugar mas seguro de la casa. Julio coloco una pequeña carga y la hizo volar. Al entrar solo encontraron a un viejo patetico uniformado y segun él para morir de forma victoriosa. Julio lo aparto y lo arrojo a una silla. Raul llego unos segundos despues, la herida de su brazo aun sangraba pero parecio que todo se le olvido cuando vio a su enemigo frente a él, temblando y borrando de una vez por todas la imagen de viejo respetable y valiente que mostraba la propaganda.
Ximena se abalanzo sobre Ana, Julio apenas si logro lanzarse al suelo y Raul se mantuvo a salvo pues no le alcanzo ni uno solo de los disparos. Ximena se deslizo lentamente hacia el suelo, Ana sujeto su mano cuando cayo y no podia dejar de llorar, Ximena le sonrio, entre todo el ruido se escucho que pronuncio las palabras "esta bien" y se fue de este mundo en los brazos de una amiga de pocas semanas, casi una desconocida.

Raul, se acerco a Ana y la libero de su carga. Julio sujeto la mano de ella y la aparto de Ximena aunque ella no queria soltarla. Supo en ese instante que todo habia terminado, que estaba viviendo los ultimos minutos de su vida y se arrepintio de atraer al mismo final a Ana.
Frente a Raul que estaba armando los ultimos explosivos, mientras se defendian del infernal ataque. El general se habia lanzado al suelo y gimoteaba que no disparan, que él estaba ahi, carajo.
Los tres compartieron una mirada, sabian que era el final. Escuchaban los disparos a menos de diez metros. Y entonces se hizo el silencio.
Escucharon ventanas romperse, armas siendo recargadas, ordenes que eran gritadas y fue cuando la la pared junto a ellos se despedazo. Julio no escucho nada durante unos segundos que le parecieron eternos, un zumbido agudo se instalo en sus oidos y apenas si pudo distinguir a Ana en medio de los escombros, no parecia estar herida.
Intento encontrar a Raul, pero apenas si lo vio. No veia soldados, y queria creer que no les estaban disparando. Sujeto la mano de Ana que volvia en sí y se acerco a su amigo que lo aparto con la mano, su rostro se habia quedado sin energia y su costado estaba empapado en sangre.
-Vete- le grito Raul -Dejame y largate.
Apenas pudo escucharle, y no queria creerlo. Raul le señalaba al general, inconciente a dos metros y le segua gritando que se fuera.
Se puso de pie junto con Ana, y ambos compartieron una ultima mirada con Raul antes de escabullirse en medio del bullicio, del polvo, del terror.
-Una muerte honorable, un ideal que no morira...-sus palabras fueron seguidas por las llamas y por la explosion que arremetio una segunda vez la casa, los soldados que esperaban la orden de entrar a la habitacion de control y asesinar a quien estuviera ahi no esperaban una segunda explosion tan fuerte, a Julio y a Ana casi los tira al suelo pero ambos logaron escapar...

Julio se encontraba en la soledad de su celda, Hector no le habia hablado y lo dejo solo con sus pensamientos. No se habia levantado pero pudo esbozar lo que parecia una sonrisa, Hector tenia razon.
-Si creemos en un ideal y lo hacemos parte de nuestra vida hasta el final entonces no solo somos hombres que dejan el mundo, somos hombres honorables que parten dejando un legado atras.



Concluira...

1 Visiones:

Miguel Angel (EliÁdan) dijo...

buena historia, buena narracion, tristes finales para las personas en especial Isabel ha y buena imagen