
Ana se encontraba sola en su nuevo hogar, era una casa bastante simple y apenas si podia ser llamada asi. Estaba cerca a un pequeño pueblito que todos los dias recorria. Estaba sentada en una pequeña mesa que le servia para comer y para escribir. Intentaba no llorar más, los meses fueron sumandose y aunque las lagrimas disminuyeron no podia olvidar a Julio. Imaginaba su futuro, pues jamas salieron noticias de Santa Andrea sobre el grupo de "terroristas" que casi destruyeron la ciudad y que provocaron revueltas que no fueron desintegradas hasta días despues.
Ana sostenia la pluma, temblaba mientras escribia y cada vez que cerraba los ojos venian a su mente las imagenes de sus amigos, de esos que conocio esa solitaria noche y con quienes compartio unas copas, ahora solo existian en sus recuerdos pues ni una sepultura digna les dieron. El carisma de Raul y la dedicacion que por él tenia Isabel, su novia.
Santiago, que era un joven delgaducho y de anteojos pero que bebia como cosaco acompañado de Amelia, su eterna enamorada pero jamas su novia.
Sonreia cuando recordaba esa primera noche, cuando empezo a notar mas que solo atencion por Julio, cuando intercepto sus miradas, comprendiendo los mensajes ocultos de sus palabras y los gestos de sus manos.
No olvidaria a Ximena, que la saludo como "camarada" antes de estallar en una carcajada que solo Raul no compartio.
"Esa noche entendi porque me parecia tan atractiva la vida del revolucionario, del libertador. Inspirado por lo que pasaba en el mundo, Raul reunio a sus mejores amigos y tacitamente tomo el liderato de un grupo que no era mas que reuniones cortas y discursos largos y apasionados.
Raul pensaba tantas cosas pero no estoy segura que las dijera todas, era mas inteligente de lo que demostraba. Ahora esta muerto, y no puedo dejar de pensar que deberia de haber compartido su destino, me encuentro incomoda en un pais que no es el mio, sin agradecer a la vida el día a día pues solo sobrevivio la cobarde, la novata, la burguesa"
Sentia que los ojos le ardian, percibia las lagrimas que se acercaban. Y no pudo resistirlo más, se encontro de nuevo en Santa Andrea, saliendo de aquel viejo café, acompañada por Julio que se ofrecio a llevarla a su casa. Acudieron a su mente los recuerdos, los sentimientos e incluso la sensacion del rocio de la madrugada en la piel, la dicha que no podia negar le producia la compañia de Julio. No pensaba en partidos ni en puntos de vista politicos, socialismo y capitalismo eran conceptos abstractos pero no podia negar que sentia enamorada.
"Y él ya no esta. La guerra se perdio y Santa Andrea esta comandada con mano de hierro, los idealistas se han ido o han sido silenciados y los unicos que hicieron algo solo ven su pequeño legado manchado por los insultos de una sociedad que no quiere escuchar. A veces hacemos las cosas por amor, y otros aman una conviccion por la que dan su vida. Otros como yo lo hacen sintiendose atraidos por un estilo de vida diferente y ese estilo de vida inicio esa noche, siempre existire como resultado de esa noche..."
Empujaron la puerta y Julio apenas si logro cerrarla. Le faltaba el aire que Ana le robaba en rapidos pero profundos besos. No se dijeron nada pues sus cuerpos sustituian a las palabras, apenas aguantaron la risa cuando el cuarto de Julio estaba casi vacio y sobre la cama libros a medio leer que arrojaron al suelo.
El primer beso, habia sido diferente casi timido, en medio de la noche, de la solitaria ciudad universitaria, y no pudieron parar.
Ana se desvistio, él se quedo prendado de su desnudez, la acaricio lentamente y recorrio con su lengua esos puntos que hicieron que un escalofrio la recorriera por completo.
Ella atraveso su cabello rizado con sus manos, mordisqueaba juguetonamente sus orejas y le susurraba al oido. Los dos sumidos en un mundo de gemidos, de palabras a medio decir, de explosiones, de gritos acallados, de caricias en la oscuridad.
Lo sintio dentro de ella, arrancandole un grito que la noche debia de conservar en secreto, un amor que no los abandono hasta bien entrado el día.
"No queda nada. Solo luchar, apreciar el sacrificio de todos y dar a conocer nuestra historia. Una que ha sido acallada ya durante mucho tiempo. Se que todos han muerto pero mi esperanza por Julio, no se pierde, algo dentro de mi me dice que esta vivo y que lo volvere a ver. Por ahora solo me queda luchar, alzar la voz y darle honor a los que se han ido. Si no hay batalla, si no hay una razon para vivir la vida pierde su belleza"
Ya era de noche cuando dejo de escribir, las paginas habian fluido pues solo se dejo llevar por los recuerdos. Solto la pluma y vio a lo lejos las luces del pueblo. Sabía que seria la ultima vez que lo veria, que vivia la ultima noche en el anonimato y que ya jamas viviria tranquila. Salio al pequeño patio y observo la luna, estaba llena ilumindando todo el pequeño valle, mientras todos dormian Ana penso en Julio, le gustaba pensar que en algun lugar ambos compartian la tranquilidad de la noche.
Continuara...



1 Visiones:
Felicitaciones amigo el escrito me facino!!!
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