lunes 13 de julio de 2009
Beatle No. 4: Paul McCartney
Esta cancion es simplemente hermosa y demuestra como a veces no sabemos en lo que estamos, no sabemos que tan queridos somos, intentando comprender el amor, me vine a dar cuenta que no hay que comprenderlo o explicarlo, hay que disfrutarlo.
jueves 2 de julio de 2009
¿Quien es tu Beatle favorito?
The Beatles es uno de mis grupos favoritos y debo decir que como todo "fan" del cuarteto de Liverpool, tengo mi cancion favorita de ellos como grupo asi como de cada uno en su carrera en solitario.En los posts etiquetados "Beatles" espero poner cada una de estas canciones y que espero que les gusten asi como me gustan a mi...
Comenzamos...
sábado 20 de junio de 2009
Vacaciones
domingo 7 de junio de 2009
Goodnight Moon
martes 26 de mayo de 2009
Abandonados: Parte II
Le costaba respirar y sentía que el frio la rodeaba, podía ver el Sol ocultándose en el horizonte y algo dentro de ella tuvo miedo. La vida se le iba en sangre, hacia varias horas que sangraba y la herida no se detenía, tres horas habían pasado desde que los abandonaran.
Diego estaba junto a ella y también sintió el viento frio que anunciaba la noche, la oscuridad se cerniría sobre ellos y no sabia que hacer ahora que Andrea estaba herida.
Después que Andrea le confeso que estaba embarazada la caminata se reanudo bajo el ardiente Sol del medio día, iban sin decirse nada y ni siquiera las miradas que compartían existían ya. Diego iba pensativo y muy silencioso, solo veía el camino y avanzaba a paso rápido.
Andrea caminaba tranquila y al lado de su esposo, sabia que cuando actuaba de manera taciturna era por que algo le molestaba, algo que lo hacia considerar todas las opciones.
Diego se acerco y encendió la lámpara que llevaba en la mochila, el coyote les habría prohibido usarla pero hacia muchas horas que había huido, la luz le dio de lleno a Andrea en los ojos quien los entrecerró protegiéndose, se sintió más confiada cuando pudo adivinar la silueta de Diego que se acercaba a ella.
-Estarás bien-le dijo cuando comenzó a palpar su vientre, buscando la manera de detener el sangrado.
Ella no respondió.
Tres horas antes el coyote había decidido que no avanzarían mas, “es muy peligroso” dijo con su misteriosa voz mientras se alejaba a una sombra cercana. Diego saco su botella de agua y se alejo unos metros para meditar sobre la situación en la que se hallaba.
Ante él solo se extendía el desconocido e intimidante desierto, de haber sabido que estaba embarazada jamás la hubiera traído, pensó mientras el agua, caliente y desagradable, le bajaba por la garganta, estuvo meditando hasta que un grito, que reconoció como el de su esposa lo saco de su ensimismamiento y lo hizo correr.
La negrura de la noche los cubría, y el frio comenzaba a afectarlos, ambos temblaban pero Diego le puso toda la ropa que encontró encima a ella, la sangre aun no se detenía.
-Ya se esta deteniendo- le mintió y sin verla a los ojos.
-Solo siento frio- le contesto ella a través de sus labios secos, sus manos se intentaban sostenerse el vientre, tenia miedo por su bebe, aquel que sin haber nacido ya corría peligro de morir –Tengo miedo.
Diego le acerco la botella de agua a los labios y le acaricio la frente.
Un grupo de hombres armados les apuntaban a los indocumentados, todo el grupo tenía las manos en alto e incluso los hombres mas experiencia temblaban, ninguno albergaba la esperanza de salir con vida.
-Ahora solo quiero que me den lo que traigan y que caminen sin detenerse hasta que alguna patrulla los recoja- dijo el coyote que se encontraba en el centro de los hombres armados y era el único que no sostenía un arma. El grupo comenzó a desprenderse de los únicos y pocos dólares que los acompañarían una vez que cruzaran la frontera. Diego vio a Carlos, el guatemalteco, desprenderse de una medalla de oro que tenía la imagen de una virgen, no le vio los ojos pero adivino que los tenía humedecidos. Los indocumentados le dieron la espalda a los hombres y comenzaron a caminar, Diego sujeto a Andrea del brazo pero las palabras que sonaron a su espalda los dejo congelados a ambos.
-Tu no- dijo el coyote señalando a Andrea.
Se encontraba cada vez mas en un estado de inconsciencia, miraba a Diego en una posición y segundos después lo miraba en otra, el agua que pasaba por su garganta ya no le daba ningún alivio y sentía que poco a poco la negrura era lo único que la rodeaba. Él sostenía la lámpara sin alejarse de ella, veía la tierra que había cambiado de color y sentía que el miedo le atravesaba la espina.
-¡Ayuda!- sintiendo que le gritaba a la nada.
-¡Alguien ayúdenos!- repitió el llamado de auxilio varias veces mas, perdiendo la esperanza a medida que se quedaba sin voz.
Cuando se dieron la vuelta, el coyote era el único que estaba frente a ellos, sus compañeros corrían levantando polvo en la distancia, un arma 9 milímetros era con lo que los amenazaban.
-Bonita, quiero que te vengas conmigo- dijo con lascivia en la vos. No lo habían oído decir mas que unas pocas palabras, pero ahora que lo que escuchaban podían sentir la maldad de su voz. Ninguno de los dos se movió.
Se acerco lentamente y apunto a Diego.
–Tu, quiero que te largues.
Él no se movió, el arma se acercaba peligrosamente a su pecho y sabia que el hombre no dudaría en matarlo, pero no dejaría sola a su mujer, aunque lo matasen encontraría la muerte junto a ella.
El coyote se acerco y le coloco el arma en el lado izquierdo del cuello, Diego sintió el frio del arma y vio que el hombre no tenía dudas, quiso ver a Andrea pero ella ya no se encontraba a su lado.
-La noche no puede ser tan larga, y seguro que los demás tarde o temprano vendrán por nosotros- le dijo mientras le examinaba la herida que ya no sangraba tanto
–Veras que así será, dejaremos este desierto y nos encontraremos muy pronto en la ciudad de la que te hable, donde viviremos y pensaremos en esto como algo que nunca nos paso.
Su voz le sonaba a ella como un eco lejano pero sabia de lo que hablaba, habían pasado muchas noches en vela planeando lo que harían una vez que pisaran suelo estadounidense, las esperanzas que tenían, el dinero que ganarían, los hijos que tendrían, contemplaban el sueño americano como algo tangible, algo que estaba a su alcance.
-Ya veras, la ciudad de los vientos nos espera- fue lo ultimo que le escucho decir antes de caer una vez mas en la inconsciencia.
Horas después mientras acompañaba a su esposa que se desangraba Diego aun no comprendía como podía ser que ninguno de los dos estuviera muerto. Andrea sujeto el brazo del coyote que presiono el gatillo y además de dejar sordo a Diego no le había causado ningún daño.
La fuerza de su atacante era mayor que la de ella, podía sentir que el tipo se soltaba cada vez más de sus manos, podía escuchar su respiración y sentir su aroma. Cuando su esposo se acerco a ayudarla fue cuando ella sintió el metal del arma, a diferencia de Diego ella sintió que el arma estaba caliente, sintió su forma y sintió el poder que transmitía, el brazo del hombre comenzó a subir soltándose de ella, una mano la golpeo e hizo que se alejara, el brillo del Sol la encegueció unos segundos antes de ver el brazo levantado, el dedo en el gatillo y el sonido del arma activándose.
No lo sintió de inmediato, y durante una fracción de segundo pensó que había fallado, pero no duro mucho. No sintió mas fuerza en las piernas y se derrumbo, una nube de polvo se levanto mientras el malhechor huía. Nunca comprendió por que corría.
El Sol finalmente comenzó a aparecer, primero como un rumor de luces y lentamente comenzó a aparecer en todo su esplendor, sus rayos comenzaron a calentar la piel de Diego quien sintió que la esperanza comenzaba a nacer en su interior.
Ya no salia sangre de la herida, ahora estaba realmente palida y hacia muchos minutos que habia dejado de hablarle, él se acerco y le retiro el cabello del rostro, el agua estaba por terminarse y ella casi la habia bebido toda. Ahora no se movia y no hablaba, parecia que la vida se le habia escapado en sangre.
Paso sus manos por debajo de ella y al levantarla pudo sentir lo liviana que era, sus ojos permanecian cerrados y su boca seguia sin moverse, unas gotas de sangre sin secar le cayeron en los brazos, la esperanza no lo abandonaba y el Sol comenzaba a ocultarse en el horizonte.
La sombra de Diego se extiende a varios metros delante de él, va caminando lentamente y con la mujer que ama en los brazos, el Sol lo cega pero sigue caminando sin detenerse, va en busca del sueño que vino a buscar, ambos lo habian soñado y esperado, no importaba, ambos lo alcanzarian juntos.
miércoles 6 de mayo de 2009
Abandonados: Parte I

El sol brillaba inclemente en las alturas, y la planicia parecia extenderse hasta el infinito, el calor hacia que el trayecto fuera mas dificil de seguir pero todos sabian que tenian que hacerlo, eran un grupo de doce indocumentados que esperaban cruzar con exito la frontera y alcanzar el sueño americano.
Diego iba caminando junto a Andrea, y aunque el calor le habia quemado la piel y apenas podia abrir los ojos, siempre compartia la mirada con ella durante unos segundos, ambos llevaban cargando pequeñas mochilas y grandes envases de agua que tenian prohibido abrir a menos que se estuvieran, literalmente, muriendo de sed. Se habian conocido durante poco tiempo antes de casarse y aunque nadie en su familia estuviera de acuerdo se habian aventurado, compartieron una pequeña casa antes de decidir que se irian persiguiendo un futuro mejor, aunque incierto. Ambos tenian 18 años.
Ante una señal del coyote, que es como llaman a los que llevan a las personas del otro lado de la frontera, todos se detuvieron bajo la sombra de un pequeño arbol que tenia todas las hojas secas pero aunque todos cabian bajo la sombra ninguno se sintio protegido del calor. Las demas personas que los acompañaban eran mayores que ellos y sabian por las conversaciones que habian sostenido que de varios no era la primera vez que se aventuraban, "Lo mas jodido es que lo agarren a uno antes de llegar" decia Carlos un viejo guatemalteco de edad incalculable y que antes de entrar por el desierto se dedicaba a contarles todas las "pasadas" que habia tenido en su vida.
Asi como la de Carlos escucharon muchas historias, incluso algunas que hicieron reir a toda la comitiva excepto al enigmatico coyote, que parecia impermeable a todo lo que le dijeran y se dedicaba solo a seguir el camino y a darles ordenes, le habian pagado varios cientos de miles esperando no morir en el camino, Diego sabia que si los atrapaban solo le quedaria rogar dinero a su familia ya que habia vendido lo poco que tenian para costearse la peligro iniciativa.
Cuando ambos estaban sentados uno junto al otro Andrea se acerco mas a Diego y este la abrazo, aunque a ella le dolio el abrazo pues tenia la espalda escocida por las quemaduras de Sol lo soporto y le dedico una sonrisa, lentamente fue guiando su boca a la de él y le dio un beso, un beso seco que no se parecia a ninguno de los que recordaban, no se sintieron el uno al otro. Segundos antes de que el coyote les indicara que debian continuar ella se movio un poco y susurrandole con un tono quedo le dio la noticia que los cambiaria a los dos.
-Estoy embarazada- confeso.
Antes de que Diego pudiera reaccionar ella se puso de pie y le extendio la mano para continuar bajo el ardiente sol.
jueves 16 de abril de 2009
Ximena: Una Entrevista

Ximena se encuentra ante mi y sus ojos se cierran durante un minuto por la luz que los golpea, su rostro recobra una serenidad que no le habia visto en mucho tiempo, pero es solo momentanea pues cuando sus ojos cafes me miran veo el sufrimiento en ellos, y su rostro se convierte en uno donde han corrido muchas lagrimas.
-¿Que es lo primero recuerdas?-
"Que ese día me senti asustada sin razon, que senti que seria un dia que no olvidaria, pero fue un sentimiento que duro segundos antes de desaparecer"
Ella tiene suerte de estar viva, como muchos guatemaltecos fue victima de la violencia, su historia es la historia de muchos guatemaltecos que sufren actos de violencia dia tras dia.
"A veces quisiera pensar que no paso realmente, que todo fue un sueño y que despertare sin sentirme asustada, sin sentir el dolor que ahora se ha vuelto parte de mi vida, siendo la que era antes"
-¿Como sucedio?
"Un hombre, que momentos antes estaba sentado delante mio, se puso de pie y coloco el arma en la cabeza del chofer, le grito que no se detuviera y nos hablo a nosotros; cinicamente nos pidio tranquilidad y mientras aountaba a todos vi a varias señoras desprediendose de las joyas que llevaban"
Una historia como muchas mas, una historia que todos nosotros hemos escuchado mas de una vez y siempre contada por una persona diferente, en ese tipo de pais vivimos.
"Lo que mas recuerdo es que sujete los regalos que les llevaba a mis hermanitos pequeños, queriendome sentir a salvo pero cuando alguien te apunta con un arma a la cara es dificil sentirse asi, primero suavemente y despues de un tiron me arrebato lo que llevaba, me coloco el arma en la frente y me dijo que no tuviera miedo"
Ximena mira a la distancia y parece no querer recordar, su mirada esta perdida.
"Cuando estuvo en la parte de atras del bus y cuando parecia que todo estaba tranquilo fue cuando se desato el infierno.
El primer disparo se escucho amortiguado por los gritos de las personas, vi que un señor se sujetaba el cuello y caia al suelo, no vi sange en ese momento pero sabia que moriria. Para mi todo comenzo a moverse mas lentamente y no quise ver hacia atras, queria quedarme quieta con la esperanza de que no me pasaria nada, hubiera muerto si no me arrojan al suelo.
Mi madre iba a mi derecha y por un momento solo vi cuerpos que se arrojaban al suelo, los disparos continuaban sobre mi cabeza, los escuchaba romper los vidrios, escuchaba a gente gritar y lo ultimo que vi me dejo muda"
Su silencio me dice que podria ser demasiado, que podria estar pidiendo demasiado de alguien que sufrio, que la entrevista podria darse por terminada.
"No podia sentir nada, mi mente se quedo en blanco, todo parecio silenciarse de repente y un frio espantoso me recorrio el cuerpo, no podia gritar, no podia moverme y no podia apartar los ojos de la vision mas horrible que he tenido en mi vida.
Parecia que estaba dormida pero todo mi ser sabia la verdad, una espesa linea de sangre rodeaba su oreja y la mancha se hacia mas grande, con lentitud, pero supe que nunca volveria a ver a mi madre."
Durante unos minutos que me parecen eternos el silencio es lo que conduce nuestra entrevista.
"A veces me despierto en la noche maldiciendo cada minuto de ese dia, maldiciendo que nos subieramos a ese bus, maldiciendo que todo pasara como paso. Hay días en que maldigo todo"
"Pero tambien hay días de esperanza, aquellos en que puedo ver que hay muchas cosas por las que vivir, mi dolor sigue ahi pero la felicidad que aun me queda hace que pueda sobrevivir el día a día."
Hay violencia y hay muertes, pero tambien esta la esperanza y la habilidad innata de los guatemaltecos para salir adelante en la desgracia, valores como estos que hacen que apreciemos la vida y que suframos cuando una es arrebatada cobardemente.
-¿Como ves tu futuro?
"Viviendolo día a día, con lo bueno y con lo malo, sacando a mi familia adelante, creyendo que la violencia no durara para siempre, teniendo sueños y esperanza, teniendo fe"


