
La mansion del general ardia bajo la luz del Sol de medio día, el olor a sangre y polvora impreganaba sus ropas y en el aire se sentia desde hacia horas una escencia a mierda y a muerte.
Las calles de la ciudad eran una zona en guerra, los cristales de los edificios mas altos se habian precipitado sobre los que huian y los cadavares que quedaron eran mudos testigos de la muerte que vino despues.
Los disparos de los rifles sonban en todos lados, los soldados avanzaban en perfecta formacion aniquilando a quien encontraran o a quien les hiciera frente, eran una perfecta maquina de muerte que recuperaba la ciudad.
Julio y Ana corrian por las calles, las explosiones los habian hecho desorientarse y sabian que si los militares los veian estarian muertos. Entraban en los edificios que aun no estaba envueltos en llamas y descansaban unos segundos, las explosiones movian el suelo bajo sus pies y los obligaban a hablarse a gritos.
Habian alcanzado la Avenida Arismendi, que era la mas famosa de la ciudad, cuando los persiguio el primer grupo armado. Los soldados les gritaban ordenes que no escucharon, él sujeto su mano y echo a correr, las balas empezaron a pasar cerca de ellos unos segundos despues.
Podian escucharlas golpeando contra el pavimento y en contra de las paredes, ella jadeaba tras él intentando no tropezarse y caer, hacer eso hubiese significado su muerte.
Alcanzaron el edificio que le daba nombre a la avenida, estaba en llamas y habian personas que saqueaban las tiendas que se encontraban en él sin importarles el fuego. Julio sujeto a Ana y se escondieron tras una columna que estaba lejos del estropicio, ambos respiraban entre cortadamente y solo se comunicaban con la mirada.
-Saben que hemos sido nosotros-dijo Ana con dificultad -¿A donde podriamos huir?
Julio le desvio la mirada y vio hacia la calle. Los soldados habian llegado y golpeaban a los saqueadores, no les disparaban y ademas de golpearlos no les hacian nada. Él no sabia a donde podrian ir, todo el plan habia fracasado y sintio una punzada de dolor al recordar a sus amigos pero ahora debia salvar a Ana, la muerte era una posibilidad pero eso era en todo lo que pensaba.
-Siempre tuvimos un plan, Hugo y yo lo planeamos todo incluso el fracaso-mintío, le sujeto la mano y lentamente comenzaron a avanzar hacia la avenida, los soldados estaban concentrados en los saqueadores y no los notaban. Cuando el Sol despejo un poco el humo ya ellos avanzaban por la avenida.
El departamento de Julio estaba en un viejo edificio a varias calles del centro de la ciudad, desde que habia llegado decidio que viviria lejos de la universidad y muy cerca del mundo real y para él no habia nada mas real que el centro de Santa Andrea. Cuando llegaron la calle estaba silenciosa y solo los viejos autos de los vecinos ardian en la calle.
El edificio aun se mantenia en pie y no se estaba incendiando, todas las ventanas estaban abiertas y se escuchaban las maldiciones que proferia la vieja que vivia bajo el piso de Julio.
-Hijos de puta!, hablan de libertad y lo que traen es muerte.
Ambos entraron corriendo y subieron las escaleras dirigiendose al tercer piso que era donde él vivia, la puerta estaba abierta y dentro habia un completo desastre.
La cama donde se amaban estaba abierta en canal conun cuchillo, la librera estab en el suelo y los libros estan desparramados cerca de la ventana; todo estaba destruido pero no parecia hecho por saqueadores.
Él entro a su apartamento y no le puso atencion al desastre, conocia la verdad y porque los habian ido a buscar y sabia el precio que tenian sus cabezas.
-Rapido, toma lo que consideres util.
Se acerco a los libros que estaban desparramados sobre el suelo, cerro los ojos y espero que de todos los que estaban aun estuviera el que buscaba. Sostenia los libros y leia el lomo buscando el titulo.
Tomo un libro encuadernado en cuero y lo tomo. En el lomo podia leerse "Historia de la Revolucion Rusa", abrio el libro pero no tenia hojas, en el medio del libro descansaba perfectamente una Luger 9mm, la sujeto y se la guardo en el bolsillo.
-Siempre supe que Trotsky me salvaria la vida-dijo al levantarse.
Ana no habia encontrado nada de utilidad excepto una fotografia que se habian tomado semanas antes, en ella aparecian sonriendo y payaseando nueve personas, ahora por lo que sabia los dos unicos que estaban vivos eran ellos dos.
-Vamonos-dijo Julio, ella tomo la fotografia y la metio en su bolsillo.
-Son unos hipocritas, han destruido la ciudad. Eso han traido- la vieja no se callaba y habia escuchado a Julio subir a su departamento, sabia la ideologia del chico y durante meses intento echarlo del edificio, le parecia una peste y mas ahora que traia a una muchacha seguramente una estupida con la cabeza llena de tonterias.
Julio bajo las escaleras rapidamente y tras él Ana. Al pasar junto a la vieja esta les grito y los maldijo antes de escupir al suelo. Ninguno de los dos le hizo caso y siguieron bajando hasta que una segunda voz sono dentro del edificio y los obligo a detenerse.
-No creo que Trotsky o Marx los salve de esto.
Vieron brillar el arma, escucharon las botas que hacian crujir el piso de madera, sintieron el olor del tabaco que fumaba el general, el rostro del que hablaba no demostraba el asco que sentia por los dos chicos, Eduardo Aguirre conocia la identidad de todos los agitadores y le sorprendia que eran precisamente ellos dos los que habian sobrevivido.
-Lo mejor sera que se entreguen sin resistencia y le pongan fin a esta estupidez- dijo lentamente cerrando la puerta por donde habia salido y obligando a la vieja a entrar su apartamento.
-Matenos de una vez, asi como han matado a todos los que estaban en su contra, lo de hoy es solo el inicio y usted lo sabe- respondío Julio que movia la mano lentamente al arma y sentia el calor del cuerpo de Ana junto al suyo.
-Si destruir la ciudad es tu idea de libertad creo que estas muy confundido.
Julio no queria hablar más, sabia que podia morir al no tener la velocidad de su oponente, el acaricio apenas el arma con la yema de lo dedos antes de sujetarla, su mano reacciono al igual que su brazo, la sostuvo fuerte y apunto a Aguirre.
-Lo que usted piense no importa- dijo mientras se movia lentamente hacia la puerta que estaba solo a unos pasos -Y esta viendo algo que debio pasar hace mucho.
Aguirre sonrio cuando lo vio sacar el arma, conocia el historial de Julio y sabia que solo estaba presumiendo, él no era el lider y no era violento, el que era asi era su amigo: Hugo. Pero él estaba muerto y no podria ayudarle. Al ver al chico acercarse a la puerta pensando que podia huir le divertia.
Aun conociendo mucho a Julio, el balazo lo sorprendio. Cuando escucho la detonacion quiso acercar la mano a su arma pero el dolor de la rotula hecha pedazos lo tiro al suelo, sintio el calor de su propia sangre y apretando los dientes maldijo su arrogancia. Los escucho correr pero no llegarian lejos, toda la calle era una trampa.
Continuara...